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Blog · Salud orofacial

Bruxismo de sueño y de vigilia: por qué no son lo mismo

Apretar durante el día y la actividad muscular durante el sueño se evalúan de forma diferente. Estas son sus principales diferencias.

Bruxismo de sueño y de vigilia: por qué no son lo mismo

El bruxismo se describe como una actividad de los músculos masticatorios. Puede ocurrir mientras dormimos o durante la vigilia, y ambas formas tienen características y métodos de evaluación distintos.

Bruxismo de sueño

Durante el sueño, la actividad puede ser rítmica o no rítmica. La persona muchas veces no es consciente de ella. Los signos pueden incluir desgaste dental, molestias musculares al despertar o el reporte de ruidos por parte de quien duerme cerca, pero ninguno de estos elementos por sí solo confirma el diagnóstico.

Bruxismo de vigilia

Durante el día puede presentarse como contacto repetitivo o sostenido de los dientes, tensión mandibular o empuje de la mandíbula. Suele aparecer en momentos de concentración, esfuerzo o tensión emocional. La toma de conciencia de los hábitos diurnos es una parte importante de la evaluación.

¿Es una enfermedad?

El consenso internacional propone entender el bruxismo como un comportamiento que, en personas sanas, no siempre constituye un trastorno. Puede actuar como factor de riesgo cuando se relaciona con desgaste dental, fracturas, dolor muscular o sobrecarga de restauraciones.

¿Cómo se evalúa?

La evaluación puede combinar el relato del paciente, el examen clínico y, cuando está indicado, registros instrumentales. Para el bruxismo de sueño, los estudios de sueño o la electromiografía pueden aportar información en casos seleccionados.

El tratamiento depende de sus consecuencias

No existe una cura única para todo bruxismo. El manejo busca controlar los factores asociados y proteger las estructuras cuando hay riesgo. Puede incluir educación, estrategias para disminuir el apretamiento diurno, revisión del sueño y una férula personalizada cuando corresponde.

Una férula puede proteger los dientes, pero no debe indicarse de manera automática ni diseñarse para cambiar permanentemente la mordida. El plan se define según síntomas, desgaste, antecedentes y calidad del sueño.

Si amaneces con dolor mandibular, notas desgaste o fracturas, o alguien escucha rechinar tus dientes durante la noche, conviene realizar una evaluación clínica.

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